lunes, 8 de marzo de 2021
5. Lo rojo
lunes, 22 de febrero de 2021
4. Lo negro
El color negro le empezaba a incomodar. Habían sido dos años
llevándolo y, aunque la mayoría de las viudas del pueblo lo vestían mucho más
tiempo, a ella le incordiaba.
-
Buenos
días Paquita, ¿cómo estás?
-
Pues
bien, haciendo unas compras para la semana.
-
Bueno,
¿lo haces rápido? para una persona sola..
Siempre estaban detrás esas coletillas perversas. Pues sí,
Paco se había marchado y ella seguía allí, y necesitaba comer, que porque no viviese su marido no se tenía que morir de
hambre, digo yo.
Pensó en ir a misa esa misma tarde, estar en la iglesia la
reconfortaba, sentía paz y sosiego allí. Pero cuando iba a salir de casa viendo
el buen tiempo que hacía, se le ocurrió cambiarse las medias, las que llevaba
eran muy tupidas, así que cogió unas más finas y se las puso. No era lo más
indicado dada su circunstancia, pero lo hizo.
Cuando entró en la iglesia las miradas y los cuchicheos iban
dirigidos a ella y a su atrevimiento – Menuda descarada – le pareció escuchar.
No le importó. Mientras había bajado la calle que iba a la
iglesia sintió el ligero aire en sus piernas, una agradable sensación que
anunciaba el fin del invierno.
Así que salió la primera cuando la ceremonia terminó,
aprovechando para contonearse y exhibirse delante de todos esos ojos ávidos de
morbo.
Cuando llegó a casa se quitó el pañuelo negro que le cubría
la cabeza y contempló su pelo y su rostro. Se sentía viva, agitada. No tenía
por qué ocultar el ansia que desde hacía tiempo le venía inquietando.
Cogió, no sin antes titubear, todos los atuendos negros que
tenía e hizo un montón con ellos en el patio.
-
No
puedo hacerlo – se decía a sí misma.
Pero en ese momento ya tenía en la mano la cerilla y la había
dejado caer.
Paquita se quedó enajenada mientras las llamas quemaban todas
y cada una de sus prendas.
A la mañana siguiente era la primera clienta en Modas Pili,
vestida con un traje rojo fuego que
era el único que le había quedado en el armario después del ardiente expolio.
lunes, 8 de febrero de 2021
3. El vestido de novia
- - Muchas gracias Clara – le dijo María mientras tocaba su mano en signo de agradecimiento, y Clara notó cómo la piel alrededor de su ombligo se erizaba, y sin darse cuenta su sonrisa se estaba alargando más de lo esperado.
- - Es mi trabajo, no tienes porque darlas – intentó cortar su más que evidente embelesamiento.
- Me gustaría que asistieras al enlace, por favor! Ya sé que no te gusta hacerlo, pero me encantaría. Además cómo ese día tienes que venir a darme los últimos retoques ¿nos acompañarías?
- No prometo nada, pero cuenta conmigo para ayudarte a que el vestido quede perfecto – dijo cabizbaja pretendiendo ocultar su desilusión.
Y allí estaba en el señalado día. No pudo rechazar la invitación ni reprimir los deseos de verla.
Así que después de terminar su trabajo y ver el cortejo nupcial salir de casa de la novia se dirigió a la iglesia. Entró como una furtiva, no quería que nadie la viese y se colocó en un sitio estratégico para observar sin ser observada.
No hubo nada que recriminar a la ceremonia, estaba siendo preciosa, hasta que llegó el momento clave.
Clara aún guardaba alguna esperanza de que finalmente todo se truncase.
El cura hizo la pregunta:
- - Y tú María ¿Quieres a Carlos como legítimo esposo?
María de forma inesperada giró la cabeza y miró fijamente a Clara. ¿Fue una casualidad o sabía perfectamente dónde estaba ubicada?
Le iba a saltar el corazón, apretó los puños esperando el milagro. Pero María giró de nuevo su cabeza y respondió:
- - Sí, quiero.
Mientras Clara empezó a notar cómo su cuerpo se convertía en un manantial de agua desintegrándose poco a poco, siendo el único nexo que la ató a la realidad quedarse absorta en el agujero negro que asomaba en la pared que tenía enfrente.
lunes, 25 de enero de 2021
2. La carta
“Querida Milagros:
Sé que no lo entenderás. Podría poner mil excusas como seguramente esté haciendo al escribir estas líneas.
Todo ha ocurrido porque quisimos los dos. Dimos el paso, te hice la pregunta y a ti se te iluminó el porvenir. Fuimos a hablar con el cura y a poner fecha a esta ilusión compartida.
Se te llenaba la boca al hablar de las flores que iba a haber, de la música que iba a sonar, de cómo te agarraría al hacer el baile nupcial.
Y ahora no puedo. No me quiero juzgar.
Simplemente no puedo hacerlo.
Todas las fantasías que ideamos se truncarán. No volveremos a ir juntos de la mano, no te volveré a acariciar.
Y a pesar de todo eso, no quiero continuar.
Pocas palabras quedan por decir.
Acabo de dilapidar a ese Javier en quien todo el mundo confiaba, la gente adoraba e incluso admiraba.
Querida Milagros, querida, querida..”
Y mientras dejaba la carta caer se quedó mirando el flamante vestido. Estático y preparado para una fiesta sin celebración. Ajeno a la sacudida que acababa de dar el mundo a su alrededor. Indiferente al instante permanecía insolente frente a ella poniéndola a prueba. Retándola a una partida de esas que de antemano se sabe de sobra ganada, presumido, arrogante..
lunes, 11 de enero de 2021
PROYECTO 365
Veintiséis relatos cortos quincenales*, un elemento conductor (palabra) que hila cada nuevo relato, el año que acaba de empezar para ponerlo en marcha, comienza “Proyecto 365”:
1. Salvando la frustración
Se miró al espejo y se sintió frustrada como muchos de los días que se levantaba.
Tenía en la garganta ese sabor que cuando se posa únicamente puede dejar la angustia. La angustia añeja y bien curada.
Demasiados años persiguiendo una quimera, pero solamente en su mente, porque los hechos, los hechos son otra cosa, verdad?
Soñando con qué hubiera pasado si hubiese tomado este camino en lugar del otro, si la suerte hubiese estado de su lado.
Pero la situación era la que era y tanto sus arrugas como la desesperanza campaban a sus anchas en su ánimo.
Sin embargo, al observarse de nuevo en el espejo pensó que tal vez la suerte no la había acompañado porque nunca la había elegido.
Con miles de excusas, pretextos y pérdidas de tiempo inútiles la había dejado escapar.
No obstante ese día no, ese día creyó que ya bastaba de escudarse en el ahora tal vez pero, si tuviese más tiempo, si las cosas hubiesen sido de otro modo...
Ese día no.
Y apartándose el pelo de la cara y después de un duelo de esos que sólo puedes tener con tu reflejo, escribió la carta que tantos años había estado memorizada en su cabeza y se dirigió a enviarla.
jueves, 31 de diciembre de 2020
Bye Bye Twenty
Cómo echo de menos los abrazos
Cómo echo de menos las risas
cómo echo de menos partirme la camisa
En la barra de algún bar
Cómo echo de menos el barullo
Y poder estar al lado tuyo
Para que me vuelvas a tocar
Echo de menos esa quedada inesperada
Y poder mirarte a la cara
Y volverme a sonrojar
Cómo echo de menos los besos y
los achuchones, que antes daba sin pensar.
Pero lo que más echo de menos de todo es
cogernos de las manos y poder gritar.
Poder gritar lo que a pulmón pleno, pero hasta
entonces te seguiré echando de menos
En este recoveco de mi soledad..
viernes, 26 de junio de 2020
Cuándo se marcharon las sonrisas
cuándo dejó de haber complicidad
cuándo en lugar de tender puentes
comenzó a reinar la oscuridad.
Cuándo dejamos de hacer ruido
desde cuándo nos dejamos de adorar.
Cuándo empezamos a tragar saliva
cuándo dejamos de contestar
cuándo aparecieron los reproches
desde cuándo no te voy a buscar.
Las miradas huecas
la ausencia de abrazar
de reconocerme todo el rato en tus ojos
de quererte contar.
Cuándo apareció el hielo y el frío
cuándo me dejaste de amar.
Desde cuándo impera el silencio
los vacíos y la soledad,
desde cuándo no eres mi amiga
desde cuándo nos empezó a dar igual.
Cuándo dejó de tener sentido
desde cuándo no hay vuelta atrás.
A los amores perdidos.




