viernes, 27 de mayo de 2022

 

A todo lo bonito que me transporta tu mirada

Al borde de la piscina

A la piel bronceada

 

A los días de viento y nubes

A los días de rosas y cava

 

A todo lo nuevo

A todo lo que empieza

A todo lo que huele a ropa estrenada

 

Porque estar contigo es un beso

Es una fiesta que no se acaba

Es levantarse y que sea domingo

Es quedarse un rato más en la cama

 

Porque celebro cada amanecer contigo

Cada vez que me abrazas

Cada vez que me dices cariño

Cada vez que una copa se acaba

 

Celebrar otra vuelta al sol a tu lado

Celebrar que me acompañas

Celebrar que estás conmigo 

Celebrar otra vela apagada.

 

A mi amor.

 

 

 

 

 

jueves, 12 de mayo de 2022

 




Había pasado al otro lado. Allí las cosas se veían esplendorosas, cada color parecía brillar como el fuego, tenía otra dimensión.


Lo que no podía es ser consciente del lugar dónde estaba y del peligro que la acechaba. Había perdido prácticamente la vida y la fuerza oscura quería mantenerla en ese lugar.


Detrás de ella también corría un hada, una luz blanca que la acompañaba en ese trayecto e iba a intentar que tuviese el espíritu necesario para escapar.


Las dos fuerzas contrarias la seguían, la expiaban, mientras la mujer, ajena a todo aquello, parecía perderse cada vez más en aquel universo confuso.


El hada la vigilaba, sabiéndose observada por el oscuro, que a su vez tenía control sobre ella. En realidad estaban vinculados el uno al otro. No podían avanzar si no lo hacían al unísono, pero en la estrategia de sus pasos estaba la victoria.


El oscuro la atrajo hacia sí. El hada no podía obviar su debilidad frente a él. Cuando la acercó con el corazón que tenía en la mano, la abrió de piernas y la violó, allí mismo, debilitándola y absorviendo todas sus fuerzas para lograr su propósito.


Pero el hada no se daría por vencida, no quería que la mujer se quedase atrapada en el mundo engañoso de color, tenía que volver a la superficie. No era su momento. No aún.

 

Sueño.

4 de mayo de 2022.

May the force be with you Ale.


martes, 15 de febrero de 2022

CRÓNICAS OSCURAS



Y si no fuera culpa de nadie

Simplemente nuestra existencia

Naturaleza

Devenir

Y si no fuera cuestión de tener paciencia

Ni de ser clemente

Ni de intentar sobrevivir..

Y si fuera por el hecho de haber nacido

Simplemente por estar aquí

Por ser parte de este mundo, de este universo

Sin poder elegir

Y si esto ya estaba escrito

Mis miserias, tus posos, mis ansias y tus gozos

Sin poder decidir

 

Y si no fuera más que un triste antojo

Un sueño

Un anhelo

Una ilusión, un deseo

Que no se supo adivinar, sospechar, predecir..

 

 

Y si no fuera falta de nadie,

Simplemente fuese cuestión de mala suerte, de azar,

De cómo caigan las cartas

De que no haya marcha atrás

Cambio de sentido, voluntad..

 

Y si es un cúmulo de circunstancias

De despropósitos y desastres

Si no se puede tachar a culpables

Sino que es un producto de la barbarie

De los egos mal llevados

De la crueldad

 

Y si no hubiera nada que reprocharte

Y todo se debe al disparate

Al desasosiego, a la sinrazón,

A la guerra y al pavor

Si llegados hasta aquí todo fue fruto del desaliento,

Del olvido, del vacío, 

Del dolor..

 

 

 

Al devenir..

jueves, 30 de diciembre de 2021

26. Rendija

 


Bajo la rendija de la puerta escuchó un ruido. Alguien intentaba introducir algo en la misma, le costaba. No pensaba abrirla. Sabía que era el cartero pero hacía mucho que no le abría. Que dejase las facturas de la luz o lo que fuese allí. Y sí, efectivamente, era un sobre.

Ya lo cogería. Se acababa de levantar y había puesto el café. 

Pedro era un hombre de costumbres. Y hasta después del desayuno no se ponía en marcha. Sin embargo aunque puso la radio y se untaba sus tostadas no podía dejar de mirar la carta que estaba justo en la alfombrilla de la entrada. Así que finalmente se incorporó y la recogió. Como había sospechado no pertenecía a ninguna eléctrica ni nada parecido. En el destinario aparecía su nombre y dirección, y el remitente estaba vacío. Esa fue la curiosidad que le terminó de ganar. No podía resistirse, así que lo abrió.

Estaba escrito a mano, cosa que aún le llamó más la atención, ¿quién escribía a mano en aquellos tiempos? Corrió a ponerse sus gafas, la vista cansada le impedía ver bien y con ellas puestas comenzó a leer..

“Querido Padre: (encabezaba)

Sé que no esperarías esta carta en miles de años, ni yo había pensado enviártela. También sé que si hubiera puesto remite probablemente no la hubieras abierto. Así que ahora que espero que al menos hayas empezado a leerla la termines. 

Soy Raquel, como habrás podido intuir. Sigo viviendo en el extranjero, en ese lugar que nunca te molestaste en averiguar. Mi única hija se marchó de casa hace ya algunos años así que vivo sola con mi gato. 

No salgo demasiado ni tengo muchas amistades. 

Aún así no he llevado una mala vida, si es lo que te estás preguntando. Vivo con la dignidad que me permite mi sueldo, que es suficiente. No obstante siempre me ha faltado algo.

Y esta carta no es para pedirte perdón porque no creo que haya nada que perdonar, ni a hacer una declaración de arrepentimiento, nada más lejos de mi intención. Te escribo para comunicarte que por fin me he decidido. 

Me he decidido a contártelo y a hacerlo. Porque creo que éste fue el motivo que realmente nos separó. En primer lugar tú obligarme a hacer algo que no quería hacer y que era llevar la vida y dedicarme a algo que tú habías pensado para mí. Elegir mi camino, marcar mis pasos. Y yo, al no saber cómo enfrentarlo, en lugar de imponer mi criterio me perdí, di muchas vueltas y ahora me encuentro aquí. Con los mismos pensamientos, con más años sí, pero con el profundo convencimiento que de que es lo que quiero hacer y lo voy intentar.

Y es que aunque tú no le veas ningún provecho y siempre te haya parecido una locura, es a lo que siempre me lleva mi camino una y otra vez. Juntar letras, ideas. 

Después de decirte todo esto y explicarte que a pesar de todo, de estar lejos y de haber perdido el contacto y el interés, en la distancia yo te sigo pensando y que vas a ser la primera persona a la que se lo confiese.

Y es que a partir de ahora, en este mismo instante voy a intentar hacer lo que siempre me ha gustado y he esquivado. A partir de ahora me dedicaré mi tiempo, mi esfuerzo y mis ganas a escribir.”

domingo, 26 de diciembre de 2021

25. Navidad



Siete de enero, la Navidad había terminado oficialmente, y es que hasta no llegaba ese día para él seguía siendo fiesta. Al igual que el inicio de año, que pensaba que era en septiembre y no enero, hacer planes a largo plazo que coincidían con el período escolar y no con el uno de enero que era un paréntesis en medio del curso real de su personal período anual.

Así que tocaba retomar las rutinas, levantarse a las 7.00 de la mañana, preparar a los niños para ir al colegio, coger el atasco que le llevaba al trabajar, cumplir las 8 horas reglamentarias, hablar con Pepe y Juan del partido del anterior domingo, tontear lo que podía con Carmen, recoger a los niños, llegar a casa, hacer malabares para preparar la cena, recoger la ropa, dejar preparada la del día siguiente y por la mañana volver a empezar.

Pero cuando estaba tomando el café ese mañana, y aprovechando la media hora de silencio y paz que se dedicaba a sí mismo, escuchó un ruido. No sabía de dónde provenía pero le alertó. Volvió a oírlo, sí, era del piso de al lado, pero ahí en principio no vivía nadie. No le habría dado la más mínima importancia pero el impacto continuaba de una forma repetitiva y llamativa, como si alguien estuviera dando golpes en la pared. Pensó en ir fuera e inspeccionar la casa deshabitada, pero lo acabó descartando. El ruido seguía. De repente observó una grieta, que hasta ese momento le había pasado desapercibida, justo en la pared que lindaba con el piso de al lado. Era grande. Incluso penetraba un haz de luz. ¿Era posible que hubiera nuevos inquilinos y lo hubieran pasado por alto? La grieta era lo suficientemente grande como para ver a través de ella. Estaba alta, así que cogió una silla. No llegaba aún así, y tuvo que empinarse. Ahora sí, justo en el límite pero llegaba. El golpe cada vez era más fuerte. Con cierta angustia llegado ese momento quiso mirar, saber qué ocurría. Así que haciendo equilibrios para no caerse acercó cuidadosamente su ojo a la imprevista rendija.

martes, 7 de diciembre de 2021

24. Calendario

    

                                                     


Esa fecha en el calendario la enfermaba. Cuando se aproximaba se iba convirtiendo en una obsesión. La hubiera borrado del mapa sin dudarlo, la hubiese extinguido, pulverizado. Pero no, ahí estaba, ya quedaba menos.

Era la época en la que se suponía que todo el mundo debía de estar alegre. Sin embargo a ella le producía un vacío insalvable, y no era que le hubiera ocurrido algo malo o traumático en aquel período que tuviera que olvidar o superar. No, simplemente se sentía como el Grinch del cuento. Cuando veía a un niño contento y alegre saltando intentaba echarle la zancadilla, o incluso cuando sus papás se despistaban y estaba cerca, se acercaba al oído y les susurraba que los reyes eran los padres. Se marchaba corriendo mientras escuchaba de fondo un llanto o una voz increpándola, o incluso un niño delatándola a sus mayores. Pero para entonces ya se había perdido entre la muchedumbre. Le empezó a divertir tanto la tarea que se propuso intentar fastidiar lo máximo posible, durante ese periodo, a todo el que estuviera cerca.

Y lo iba consiguiendo. El broche de oro a sus fechorías lo culminó cuando por error un mensajero llamó a su puerta y le dejó un regalo que en realidad era de su vecina. El número figuraba erróneo en el paquete y se hizo la despistada al recogerlo. Firmó como la titular porque se sabía el nombre, y lo pasó dentro de su casa. La mujer a la que pertenecía era una señora mayor. Debía de ser de sus hijos o sus nietos. Lo sabía porque cada vez que se la encontraba por el pasillo le fastidiaba contándole que ese año la Nochebuena la volvería a pasar sola, que su familia no podía venir, pero que menos mal que le enviarían algún detalle que le haría sentirse acompañada.

Lo abrió y efectivamente, ahí había un dvd con el título “Para la abuela”, y también unos bombones, que se comió, y unos Christmas de felicitaciones, que tiró. Y ya tenía plan para Nochebuena, se abriría una botella de sidra y se reiría viendo el vídeo que le habían enviado a la vieja.

Estaba feliz, ahora le tocaba a ella, ja!. Divertirse, y lo iba a hacer. No aguantaba tanta cursilería y buenismo.

La fecha señalada llegó y no le faltó detalle. Varias latas de cerveza y sidra marca blanca del supermercado. Había encargado una pizza, ahí se extralimitó, pero al fin y al cabo era Nochebuena, no?

El timbre sonó. Qué poco han tardado esta vez, se dijo. 

Pero en lugar del pizzero era Concha, su vecina.

-             - Perdona que te moleste a estas horas y este día. No sé si estarás sola, pero resulta que he comprado unos gambones y he hecho carne al horno y me pregunto si te gustaría pasarte a tomar algo. Ya sé que pasar este día con una mujer mayor no es lo ideal, pero si estamos solas las dos, ¿por qué no compartir? - le dijo.

-              -  No sé que decirle Concha.

-           - Me imagino que no te lo habrías planteado, pero me gustaría invitarte. Además no sé qué ha pasado que el regalo que me envían todos los años mis hijos no ha llegado, y estoy afligida.

-              - Lo siento de verdad, pero ya he encargado una pizza y estará al llegar.

-             - De acuerdo. ¡Feliz Navidad Susana, pasa una feliz noche en cualquier caso hija!.

Cuando su vecina se marchó cerró la puerta tras de sí. Se le cayó el alma al suelo cuando pensó que la felicitación que le había enviado su familia estaba puesta en su dvd para “gozarla” ella aquella noche. Lo detestaba, toda aquella zalamería no le gustaba nada, sin embargo no podía hacerle esa faena a esa mujer. No iba a rehacer el paquete, pero podía podía ponerle remedio de otro modo.

Así que se pintó un poco los labios, cogió un gorrito de Papá Noel que le habían dado en el trabajo, y con la sidra del supermercado en las manos llamó la puerta de su vecina para celebrar eso que tanto odiaba y se llamaba Navidad.


martes, 23 de noviembre de 2021

23. Libertad y felicidad

 

                    


Cuando aprobó la oposición nunca imaginó eso. Que su vida consistiría en hacer turnos infinitos y unas rutinas tan duras. Que sí es cierto que cuando empalmabas varios días libres podía ser una maravilla, pero el tiempo efectivo de trabajo muchas veces se convertía en un infierno. Sus funciones consistían en mantener el orden y la seguridad, controlar situaciones tensas, registrar celdas... Todo lo hacía con mucha entrega y profesionalidad. Era puntual, el uniforme siempre impecable y tenía un trato amable y parco a la vez con los reclusos, que era un poco lo que el trabajo le exigía.

Hasta que se cruzó con Sebas. Cuando lo conoció estaba terminando el segundo grado y a punto de empezar a disfrutar de ciertos permisos penitenciarios. Tenía el pelo largo y rizado, y un moreno que hacía su cuerpo esculpido aún más deseable. La ronda de su celda siempre intentaba hacerla rápido, no quería pararse demasiado allí. Sebas era latino, no sabía de dónde, hasta que se enteró de que era hondureño. Era simpático y hablador. Raúl procuraba no intimar demasiado, pero su carácter cortés y su, inevitable, curiosidad hizo que acabasen congeniando. 

En un principio eran unos minutos más los que pasaba en su celda, con alguna excusa de una ronda más a fondo, o ya simplemente porque empezaron a contarse sus andaduras. Ahí descubrió que Sebas había ingresado por un robo a mano armada. Cuando llegó a España era un crío y no frecuentaba buenas compañías, así que acabó atracando y tomando como rehén a la dueña de una joyería. La condena fue de tres años. 

A Raúl le encantaban sus manos, mientras le explicaba las movía mucho. Hasta los paseos en el patio los empezaron a dar juntos. A veces eso ocurría. Los funcionarios de prisiones y algunos internos hacían buenas migas. Pero esto se estaba yendo de las manos. Lo intentaban disimular, incluso Raúl solicitó un cambio de módulo. Sin embargo, entre que se lo daban y no, ocurrió. 

Estaba terminando su turno y vio como Sebas entraba en el baño. Sabía que estaba despejado, lo había revisado hacía apenas unos momentos. Y se dirigió allí. Cuando Sebas salió del retrete y lo vio enfrente mirándolo no se lo pensó. Se acercó a él y agarrándolo por el cuello lo empezó a besar. Fue un beso apasionado. Volvieron a uno de los retretes y cerraron la puerta. No tardaron mucho. Sabía que se jugaban una sanción ambos. Cuando terminaron salieron por separado.

Raúl finalizó el turno y se marchó a su casa. Tenía un fuego y una euforia dentro que no paraba quieto. En el coche la música sonaba a todo volumen, sus piernas se le iban y su pensamiento, recordando los momentos entre rápidos y acelerados a la vez que tiernos y torpes, le hacían ponerse otra vez a cien. Se le iba a salir el corazón del pecho, era la primera vez que tenía una relación homosexual. 

Al día siguiente, al llegar al trabajo le dijeron que se presentase directamente en dirección. Esta vez volvía a golpearle el corazón con fuerza, pero no era de subidón. Lo que hizo la directora de la prisión fue confirmarle el cambio de módulo.

-          Por un lado sintió alivio, creyó que alguien los podía haber visto. Pero por otro la rabia y la impotencia lo invadía - No puede ser,  no puede ser, justo ahora...- se decía a sí mismo mientras apretaba los puños dentro de los bolsillos. 

Pasó un día angustioso. Quería volver a ver a Sebas. Lo deseaba tanto, dios, no era normal.

Las semanas pasaron a ser anodinas sin su presencia. Hasta que un día un recluso mal hablado y chaparrito se acercó a él.

-         -  Me dan esta nota del Módulo 1 para que te la pase. Creo que es de amor – y se marchó riendo. 

Raúl pensó que iba a morir de emoción en aquel instante. No obstante esperó a un momento tranquilo para abrirla. Y sí, era Sebas!!

“Este fin de semana voy a disfrutar de mi primer permiso, y de la libertad y felicidad de la que tanto hemos hablado.. y estaría encantado de volver a verte ¿te gustaría?- le preguntaba- Si es así te espero este sábado a las 7 en el bar de Ensanche, creo que sabes cuál es. No faltes. Sebas”.

Arrugó la nota sin darse cuenta. No daba crédito, estaba exultante. Pero seguía trabajando, tenía que contenerse. 

Era lunes. Lo primero que hizo cuando volvió a la taquilla fue empezar a tachar los días que quedaban en el calendario que colgaba de su puerta.

A Tony.